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Una mujer
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Ramón Jara (Obispo chileno)
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Hay
una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor, y mucho
de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados; una mujer que,
siendo joven, tiene la reflexión de una anciana, y en la vejez, trabaja
con el vigor de la juventud; una mujer que, si es ignorante, descubre
los secretos de la vida con más acierto que un sabio, y si es
instruida, se acomoda a la simplicidad de los niños; una mujer que
siendo pobre, se satisface con la felicidad de los que ama, y siendo
rica daría con gusto su tesoro por no sufrir en su corazón la herida
de la ingratitud; una mujer que siendo vigorosa se estremece con el
llanto de un niño, y siendo débil se reviste a veces con la bravura de
un león; una mujer que mientras viva, no la sabremos estimar, porque a
su lado todos los dolores se olvidan, pero después de muerta, daríamos
todo lo que somos y todo lo que tenemos por mirarla un solo instante,
por recibir de ella un solo abrazo, por escuchar un sólo acento de sus
labios. |