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CARTA DE UN HIJO A SU PADRE

(programa 19-06-2005)

 

Adiós, querido Papá.

Lo siento mucho, porque creo que esta es la última vez que podré dirigirme a vos. En serio lo siento.
Es tiempo de que sepas toda la verdad. 
Voy a ser breve y claro: LA DROGA ME ESTÁ MATANDO, papá.

Conocí a mi asesino a los quince años. Te cuento como fue: un ciudadano elegantemente vestido, muy 
elegante y que se expresaba muy bien, nos presentó a nuestro futuro asesino: LA DROGA.
Yo intenté rechazarla. De verdad lo intenté, pero esta persona se metió con mi dignidad me dijo que yo no 
era lo suficientemente hombre y muchas cosas más... hasta que ingresé al mundo de LAS DROGAS . Al 
poco tiempo no hacía nada sin que las DROGAS estuvieran presentes.

Yo pensaba y sentía que era mejor que las demás personas, y la DROGA, "mi amiga", sonreía.
¿Sabés papi?, cuando uno comienza, encuentra ridículos a los valores que tenía, incluso a tu propia familia y 
a tus seres queridos los encontrás ridículos. Hoy, en el hospital, reconozco que son lo más importante en el 
mundo.

Papá, la vida de un drogadicto es terrible. Uno se siente desgarrado por dentro. Todos los jóvenes deben 
saberlo. Yo no puedo dar tres pasos sin cansarme. Los médicos me dicen que voy a curarme, pero cuando 
salen del cuarto veo que mueven la cabeza y expresan que ya no hay esperanzas.

Papá, sólo tengo 19 años y sé que no me quedan posibilidades de vivir. Es muy tarde para mí, pero tengo un 
último pedido para hacerte. Hablá con todos los jóvenes que conocés y mostrales esta carta.

Deciles que en la puerta de cada colegio, y en cada aula, y en cada facultad, y en cualquier lugar, siempre 
habrá alguien que les mostrará y les dará LA DROGA. Su futuro asesino, el que destruirá sus vidas.
Por favor, hace eso papá, antes de que sea demasiado tarde para ellos también.

Perdoname, ya sufrí demasiado, y perdóname por hacerte sufrir también con mis locuras.

Adiós, querido Papá.

 

 


El autor de esta carta falleció, en Río de Janeiro, pocos días después de escribirla.